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Espacios Naturales Protegidos

La protección y conservación de la naturaleza en Canarias se lleva a cabo a través de 8
categorías o figuras legales, una de ámbito estatal, como es la que afecta a los parques
nacionales, y siete de ámbito regional, creadas por la Ley 12 de 1994, de 19 de diciembre,
denominada Ley de Espacios Naturales de Canarias. Las figuras implantadas por el
Parlamento de Canarias establecen distintos grados de protección de los espacios, en función
del interés y de la fragilidad de los mismos. Estas categorías son las siguientes: parques
naturales y rurales, reservas naturales integrales y especiales, monumentos naturales, paisajes
protegidos y sitios de interés científico.
En La Gomera aparecen todas las figuras de protección, además del parque nacional,
por lo que el número de espacios protegidos es de 17, con una superficie global de 12.450
hectáreas, lo que representa una tercera parte del territorio insular. A continuación se
describen someramente las principales características de cada uno de los espacios naturales
protegidos.

El Parque Nacional de Garajonay., situado en el centro de la isla, en terrenos de
todos los municipios, tiene la mejor representación de laurisilva del mundo y pertenece a la
red de parques nacionales.
La Reserva Natural Integral de Benchijigua, situada en la caldera del mismo nombre en el municipio de San
Sebastián, presenta un notable interés geomorfológico y botánico.
La Reserva Natural Especial de Puntallana es un interesante enclave
geomorfológico de isla baja, único en La Gomera, situado al norte de San
Sebastián, y en el que existe una excelente muestra de tabaidal dulce.
El Parque Natural de Majona, situado al noroeste de San Sebastián,
corresponde a una antigua dehesa comunal en la que perviven todavía prácticas de
pastoreo y donde crece un interesante tabaibal, además de otras especies de la
flora basal, y una importante representación de fayal-brezal.
El Parque Rural de Valle Gran Rey, situado en el valle del mismo nombre,
reune llamativos elementos geomorfológicos, como profundos
barrancos y escarpados riscos, además de manantiales y ciertos endemismos
botánicos, junto con la impresionante huella de la actividad humana en forma de
bancales que escalan las laderas, palmerales que acompañan a los cultivos y
pequeñas casas que se dispersan por el terrazgo.
El Monumento Natural de Los Órganos, situado en la costa norte de
Vallehermoso, es un acantilado de rocas volcánicas muy antiguas, cuyo
enfriamiento y posterior erosión le han dado la tan caracterísitcas silueta en forma
de tubos de órgano que caen verticalmente sobre el mar.

El Monumento Natural Roque Cano es un pitón fonolítico que se eleva
sobre una de las laderas que rodean el casco urbano de Vallehermo. Esta singular
mole es ya parte de la imagen e historia del pueblo, por lo que es motivo
destacado del escudo municipal.
El Monumento Natural Roque Blanco está formado por materiales
similares a los del Roque Cano. Las paredes que no son excesivamente
pronunciadas y en ellas se refugia una de las mejores poblaciones de madroños
(Arbutus canariensis) de las islas.

El Monumento Natural de la Fortaleza se encuentra en la comarca de
Chipude. Su perfil presenta una configuración en forma de meseta de rocas
traquíticas y paredes escarpadas con muestras de algunos raros endemismos
como la siempreviva.
El Monumento Natural del Barranco del Cabrito ocupa las zonas
medias y baja del barranco del mismo nombre, en el término de San Sebastián,
en un área de semisotavento, por lo que predomina la vegetación xerófila y de
costa, con abundantes euforbias y algunos palmerales.
El Monumento Natural de la Caldera corresponde al cono volcánico
mejor conservado de la isla, en la que no ha habido actividad eruptiva en el ultimo
millón de años. La vegetación que predomina es el tabaibal.
El Monumento Natural del Lomo del Carretón es un acantilado que se sitúa
entre los 450 y los 850 metros de altura, sobre Taguluche, y contiene un buen
número de endemismos botánicos que conviven con otras especies de
repoblación.

El Monumento Natural de los
Roques está situado en la divisoria que separa las cabeceras de los barrancos de
La Laja y Benchijigua. el espacio incluye los roques de Agando, Ojila, la Zarcita y
Carmona, que son muestras espectaculares del vulcanimos intrusivo, excavadas por la
erosión.
El Paisaje Protegido de Orone abarca dos grandes barrancos, el de
Erques-La Rajita y el de La Negra. Dentro de este espacio,. ideal para ser visitado a
pie, se pueden encontrar caseríos semiabandonados como los de Erques,
Erquito y La Rajita.
El Sitio de Interés Científico de los Acantilados de Alajeró es un espacio de
difícil acceso desde la tierra y notable belleza desde el mar, caracterizado por la
presencia de algunas especies botánicas como la Ploclama pendula y de cierta
fauna como los guinchos y las pardelas.
El Sitio de Interés Científico del Charco del Conde es un ecosistema litoral
formado por una piscina natural muy utilizada por los niños, rodeada de algunas
especies botánicas como el tarajal (Tamarix canariensis), y también de
restaurantes y edificaciones turísticas.
El Sitio de Interés Científico del Charco del Cieno es asimismo un
ecosistema litoral, situado en la costa de Valle Gran Rey y caracterizado por su
flora halófila (Tamarix canariensis) y por la presencia de una pequeña formación
dunar.

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